LOS CLASICOS

LAS TROYANAS

EURÍPIDES

                                                            GREDOS. 96  PAGS.

Las troyanas narra los momentos finales de la guerra de Troya. Una vez que el conflicto ha acabado y los perdedores han sido asesinados, quedan en escena las mujeres que esperan la resolución de su futuro. Esperan todas juntas, las mujeres corrientes y las de la casa real. Y, aunque tendrán diferentes destinos, todas serán parte del botín de los vencedores.

Poseidón se lamenta de Troya, la ciudad cuyos muros edificó, debido a su destrucción a manos de los griegos. Ante él se presenta la diosa Atenea, indignada porque han sacado a Casandra del templo donde le rendía culto; por eso no favorecerá a los griegos en su regreso, a pesar de que los apoyaba en la guerra.

El destino de cada troyana, que no puede ser otro que el de malmaridada con algún vencedor: Andrómaca ha sido asignada al hijo de Aquiles: Neoptólemo; Hécuba, a Odiseo; Casandra, hija de Hécuba, a Agamenón; Políxena, también hija de Hécuba, ha de ser sacrificada en la tumba de Aquiles. Casandra entona su canción de boda, su himeneo, lleno de odio a Agamenón, anunciando que será esa boda la causa de la ruina del jefe militar de los aqueos. 

Harto del conflicto interminable que Atenas mantenía contra Esparta, Eurípides ofrece en Las troyanas (415 a. C.) un aspecto de la guerra opuesto al heroísmo, en el que los griegos, como vencedores, no están a la altura. Eso, sumado a su ritmo implacable para contarnos una historia y su habitual maestría para retratar mujeres de una forma muy alejada de los estándares de la época, desemboca en una tragedia sobrecogedora y atemporal.

Como señaló en momento Jean-Paul Sartre, " Hoy sabemos lo que la guerra significa: no deja ni vencedores ni vencidos. Eso es precisamente lo que demuestra Las troyanas: los griegos han destruido Troya, pero no sacarán ningún beneficio de su victoria, ya que la venganza de los dioses los llevará a todos a la muerte".

Las troyanas forma parte de una tetralogía con las tragedias Alejandro y Palamedes, y el drama satírico Sísifo. Fue presentada, junto con Alejandro y Palamedes, en las Grandes Dionisias, en la 91.ª Olimpiada, en el año 415 a. C. En el concurso, Eurípides obtuvo el segundo puesto; y Jenocles, el primero.

Eurípides (Flía —Ática— o Salamina, ca. 484/480 a. C.-Pella, 406 a. C.)  vivió en la época del mayor esplendor político y económico de Atenas, asistió a la construcción del Partenón y los más hermosos monumentos de la Acrópolis, y compartió con sincero patriotismo el orgullo de los ideales democráticos. De su vida tenemos datos poco fiables. 

Las fuentes más importantes sobre la vida de Eurípides son el Marmor Parium, la Suda, Aulo Gelio[1] y las Vidas escritas por el biógrafo griego del s. III a. C. Sátiro. Su madre se llamaba Clito o Cleito (gr. Κλειτώ) y su padre Mnesarco o Mnesárquides (gr. Μνήσαρχος ο Μνησαρχίδης), que era mercader.  Fue alumno de Anaxágoras de Clazomene, Protágoras, Arquelao, Pródico y Diógenes de Apolonia. 

En el año 466 a. C., cumplió dos de servicio militar. Odiaba la política y era amante del estudio, para lo que poseía su propia biblioteca privada, una de las más completas de toda Grecia.  Fue amigo de Sócrates, el cual, según la tradición, sólo asistía al teatro cuando se representaban obras de Eurípides. En el 408 a. C., decepcionado por los acontecimientos de su patria, implicada en la interminable guerra del Peloponeso, Eurípides se retiró a la corte de Arquelao I de Macedonia, en Pela, donde murió dos años después.

Se nos han conservado dieciocho tragedias, casi todas ellas pertenecientes a la plena madurez del autor, de las noventa y dos que se le atribuyen, y conocemos el título de unas ochenta. Su obra se distingue de la de los dos grandes dramaturgos que le precedieron, Esquilo y Sófocles, por el tratamiento humano y realista del mito, por la inusitada importancia de la mujer y por el análisis de las pasiones más violentas.   

CARTAS DE LAS HEROÍNAS

OVIDIO

GREDOS. 248 PÁGS.

Cartas de las heroínas (Epistulae heroidum) es uno de los poemas elegíacos que compuso Ovidio antes de su destierro. Son la perfecta muestra de su originalidad. En estas veintiuna epístolas escuchamos la voz de distintas mujeres de la mitología, a las que se suman dos reales convertidas en personajes legendarios, así como tres varones. Son monólogos narrativos de queja y de denuncia ante diferentes relaciones tóxicas, en los cuales, a pesar de estar envueltos en cierta desolación anímica, Ovidio hace que sus protagonistas alcen la voz y tomen las riendas de su vida.  Son un formato de 21 cartas de amor escritas y dirigidas a sus amados por los personajes femeninos de la mitología.

 Hablan  de la ausencia, el olvido, la distancia, el abandono o la pérdida funcionan como puntos de partida para que las heroínas compongan las cartas y se lamenten de sus amores insatisfechos por diversas causas. Las heroínas proceden de diferentes ciclos míticos (los poemas homéricos, la tragedia griega, los líricos griegos y la Eneida son las principales fuentes), aunque una de ellas —la poetisa Safo— existió en la realidad, y tres de las cartas están compuestas por hombres que contestan a sus amantes.

Publio Ovidio Nasón (Sulmona, 43 a. C.-Tomis, 17 d. C.)  habla más de su propia vida que la mayoría de los otros poetas romanos. La información sobre su biografía se extrae principalmente de su poesía, especialmente Tristia 4.10, que ofrece un extenso relato autobiográfico. Otras fuentes incluyen Séneca el Viejo y Quintiliano.

Junto con su hermano, que se destacó en la oratoria, Ovidio fue educado en retórica en Roma, donde tuvo como maestros de elocuencia a Higino, Arelio Fusco, originario de Asia Menor, y Porcio Latrón, natural de Hispania.

Según Séneca el Viejo, Ovidio tendía al polo emocional, no al polémico, de la retórica. Tras la muerte de su hermano a los veinte años, con quien compartía el inicio de su cursus honorum, Ovidio renunció al foro y viajó a Atenas, Asia Menor y Sicilia. Ocupó cargos públicos menores, como ser uno de los tresviri capitales, [5] como miembro de la corte Centumviral  y como uno de los decemviri litibus iudicandis, pero renunció para dedicarse a la poesía probablemente alrededor de 29– 25 a. C., decisión que aparentemente su padre desaprobaba. La primera recitación de Ovidio data del año 25 a. C., cuando tenía dieciocho años. 

A la muerte de su padre, Ovidio se convirtió en heredero de todas las posesiones, por lo que pudo vivir sin preocupaciones y viajar a diferentes lugares como Atenas, Asia Menor y Sicilia, donde completó sus estudios, dedicándose ya plenamente a la poesía. 

Es sin duda uno de los grandes nombres de la poesía latina. Su fama que mantuvo durante toda la Antigüedad, gracias a obras como Arte de amar, Amores, Remedios contra el amor o las Metamorfosis. Pero su vida feliz se vio truncada por el exilio al que le empujó el emperador Augusto en el 9 d. C. sin que se sepa la razón. Desterrado a orillas del Ponto Euxino (el actual mar Negro), donde también escribió grandes poemarios como Tristes y Pónticas, nunca regresó a su patria.

LA GRAN FARSA FILOSÓFICA

LUCIANO DE SAMÓSATA

EDITORIAL ROSAMERÓN. 288 PÁGS.

Luciano de Samósata (siglo II d. C.) fue el gran satírico de la Antigüedad. Escritor grecosirio del Imperio romano, se formó como retórico y conoció desde dentro el mundo de los filósofos y sus escuelas.

La mayoría de los datos biográficos que se tienen de Luciano de Samosata son de fuentes inseguras, por lo que es difícil determinar su veracidad. En El sueño o La vida de Luciano dice haber sido aprendiz de escultor en el taller de un tío suyo, pero su torpeza manual lo hizo dejar pronto ese aprendizaje. Aunque su lengua natal fue el siríaco, un dialecto del arameo, pronto aprendió el griego ático tan a fondo que pudo parodiar a los tragediógrafos, a Platón y a diversos rétores, filósofos y religiosos, e incluso parodió el griego de Homero.

Ejerció de abogado en Antioquía, pero, no estando acostumbrado a la vida sedentaria, se dedicó a la sofística y recorrió el Mediterráneo durante el reinado del emperador romano Marco Aurelio ofreciendo conferencias, que sepamos, por toda Grecia, Italia y la Galia que le fueron muy bien retribuidas; es muy posible que enseñara retórica en algún lugar del imperio romano.

Tras pasar unos años en Roma, donde fue amigo del filósofo platónico Nigrino (159), lo hallamos de nuevo en Antioquía en el año 163, y en el 165 se domicilió en Atenas, donde compró una casa e invitó a sus padres a vivir allí con él; permaneció diez años, y se cree que escribió entonces la mayor parte de sus obras

Hacia el año 175 volvió de nuevo a dar conferencias. Su bien afilado cálamo le supuso muchos enemigos y, deseoso de asentarse y no depender tanto de sus conferencias, solicitó y obtuvo un empleo estable y bien remunerado en la administración romana de Egipto: asistente del gobernador para asuntos judiciales; quizá murió en Alejandría poco después de la muerte de Cómodo, en el año 192. 

En diálogos como Hermótimo, Subasta de vidas o El pescador, unió filosofía y comedia con una sonrisa afilada y lúcida que sigue desenmascarando la impostura intelectual. Se conserva casi toda su obra en prosa, el Corpus Lucianeum, alrededor de 82 opúsculos de temática muy variada entre los cuales acaso una decena son apócrifos o espurios.

 Se le conoce fundamentalmente por una serie de desternilllantes diálogos satíricos y morales (Diálogos de los diosesDiálogos de los muertosDiálogos de las cortesanasCaronte el cínicoPrometeoLa asamblea de los diosesEl parásito y Anacarsis), en los que se desacredita todo tipo de creencia filosófica y religiosa; entre estas últimas, no sólo figura la religión pagana, sino también la cristiana, que tenía cada vez más pujanza. 

"Hay libros que parecen escritos para un momento histórico concreto y otros que, de manera asombrosa, parecen escritos para el nuestro. Mucho de eso hay en La gran farsa filosófica de Luciano de Samósata".  

"Porque en tiempos de solemnidad obligatoria, de ruido constante y de expertos para todo, volver a Luciano tiene algo de pequeño y sano antídoto"

 ...Así nos presentan el libro. 

Con una mezcla extraña —y peligrosamente eficaz— de ironía, inteligencia y mala leche, convierte a filósofos, gurús, retóricos y falsos sabios en personajes casi teatrales. Los baja del pedestal.

Hace casi dos mil años, Luciano de Samósata se atrevió a hacer algo imperdonable: reírse de los filósofos.

Reírse de los filósofos, no de la filosofía, que amaba profundamente, sino de quienes la traicionaban con palabras vacías, sistemas grandilocuentes y promesas de sabiduría que nunca se cumplían.

En sus diálogos y relatos satíricos, Luciano desenmascara a maestros solemnes, profetas de la razón, vendedores de doctrinas y farsantes intelectuales que confunden profundidad con oscuridad y pensamiento con retórica. La filosofía aparece aquí no como un pedestal, sino como un campo de batalla donde abundan la impostura, el ego y el autoengaño.

La gran farsa filosófica reúne algunos de los textos más incisivos de Luciano —como Hermótimo, Subasta de vidas, El pescador o La doble acusación— acompañados de una lectura que los acerca al lector contemporáneo. Porque resulta inquietante comprobar hasta qué punto estos retratos antiguos recuerdan a los gurús actuales, a ciertos discursos académicos o a la espiritualidad de postureo.

Una invitación a desconfiar, a pensar por cuenta propia y a reírse —con inteligencia— de quienes se toman demasiado en serio.

En esta edición preparada por Daniel Tubau, Luciano aparece no solo como un gran humorista de la Antigüedad, sino como una de esas voces raras que entienden que reírse también puede ser una forma de pensar. Y que el humor, cuando está bien usado, sirve para desmontar dogmas mejor que muchos tratados solemnes. Leyendo estas páginas es difícil no pensar en determinadas imposturas intelectuales o incluso en esa sensación tan moderna de que a veces todo parece una representación.

Luciano vivió hace casi dos mil años, pero leyéndolo uno tiene la sensación de estar asistiendo a una discusión contemporánea en redes sociales, a una tertulia televisiva o a uno de esos debates donde abundan las certezas instantáneas y los vendedores de humo revestidos de prestigio intelectual. Y, sin embargo, lo más sorprendente es que Luciano no responde con solemnidad. Responde con humor. 

DE LA NATURALEZA. DE RERUM NATURA. LUCRECIO

REINO DE CORDELIA. 584 PÁGS.

De rerum natura-De la naturaleza

La obra presenta los principios del atomismo, la naturaleza de la mente y el alma, explica la sensación y el pensamiento, el desarrollo del mundo y sus fenómenos, y explica una variedad de fenómenos celestes y terrestres. El universo descrito en el poema opera de acuerdo con estos principios físicos, guiado por la fortuna, el «azar», y no la intervención divina de las deidades romanas tradicionales y las explicaciones religiosas del mundo natural.

La primera edición (Brescia, hacia 1473) se debe a Thomas Ferrandus. La primera versión completa conocida en nuestro páis fue la de José Marchena; una copia manuscrita lleva la fecha de 1791, aunque no fue publicada hasta finales del siglo XIX por Menéndez Pelayo (Sevilla, E. Rasco, 1892–1896).

El libro, tal y como se resume en el Índice  se dispone en tres grandes bloques temáticos, cada uno de ellos distribuido en dos libros. El primer bloque, Un universo de átomos y vacío,  está dedicado específicamente a la física, aborda la sustancia de la realidad: el libro I presenta la teoría atómica, explicando que los únicos componentes del todo son materia y vacío; el libro II, Movimientos y agrupaciones de los átomos, estudia el movimiento de los átomos, y sus mezclas y combinaciones para formar los cuerpos compuestos. El segundo bloque se centra en la psicología: el libro III, La naturaleza mortal del alma y su vínculo con el cuerpo, examina la naturaleza del alma, distinguiendo entre animus y anima; el libro IV, Sentidos y sensaciones, por su parte, analiza la percepción sensorial y el modo en que el alma conoce a través de los sentidos. El tercer y último bloque versa sobre cosmología y fenómenos atmosféricos: el libro V, Origen del universo y desarrollo de la humanidad,  se ocupa del mundo como entidad perecedera, y dentro de él del origen de los seres vivos y del desarrollo de la civilización; y el VI explora los fenómenos atmosféricos y telúricos, ilustra sobre la causa de las enfermedades y concluye con una descripción de la peste de Atenas.

Los traductores:

Luis T. Bonmatí (Catral, Alicante, 1946) ha sido director de la editorial Aguaclara y ha trabajado en el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante. Autor de varios libros de narrativa y poesía, es responsable de las traducciones en verso de la Poesía completa de Catulo y de la Eneida de Virgilio.

Ángel Luis Prieto de Paula (Ledesma, Salamanca, 1955) es escritor, crítico literario y catedrático de Literatura Española. Editor de poetas clásicos y contemporáneos, ha dedicado diversos estudios a las letras del Novecientos. Entre sus obras más recientes figura La poesía española de la II República a la Transición.

Escrito en torno al 50 a.C., el poema De rerum natura-De la naturaleza es la gran epopeya científica del epicureísmo materialista. Considerado una cumbre de la poesía latina, Ovidio profetizó que perduraría tanto como el mundo.

A lo largo de unos 7400 hexámetros dactílicos, ofrece una explicación del universo basada en la física atomista, sin intervención de dioses tutelares ni designios providenciales. 

La filosofía lucreciana pretende liberar a la humanidad de los horrores de ultratumba, no prometiendo una victoria sobre la muerte, sino invitando a aceptarla serenamente como un hecho definitivo. Desde Cicerón, uno de sus primeros lectores, el texto ha sorteado dogmatismos paganos y cristianos, soportado las devastaciones del tiempo, sobrevivido a su casi desaparición durante la Edad Media y llegado, lozano, hasta nosotros tras su redescubrimiento en el siglo XV. 

La presente traducción en endecasílabos, de Luis T. Bonmatí y Ángel L. Prieto de Paula, aspira a transmitir fielmente, sin desdeñar el placer y el disfrute de la lectura, la doctrina y a preservar el fulgor lírico del original y renueva la de José Marchena en hexámetros dactílicos publicada hace cerca de dos siglos y medio. 

De Lucrecio (99 a. C. –  55 a. C.) se tiene una biografía bastante difusa lo que complica marcar los tiempos reales de su vida y obra. Lo que se conoce está planteado por : San Jerónimo, Donato y Cicerón. Su obra, De rerum natura, orienta sobre su carácter, pero es muda en cuanto a su biografía, de la que apenas se conservan datos.

Aunque el poeta predica la serenidad, su tono melancólico y a veces atormentado ha alimentado la especulación sobre su suicidio, que san Jerónimo atribuyó a la locura provocada por un filtro de amor. 

Poeta y filósofo romano seguidor de las doctrinas de Epicuro y Demócrito, su vida transcurre (?) en los momentos de guerra civil en Roma y las revueltas de Cayo Mario y Sila, la conjuración de Catilina y a la ascensión de Julio César, y murió el año en que Craso y Pompeyo fueron cónsules.

Por los años 50 a. C. escribió su poema epicúreo De rerum natura, que dedicó al noble Cayo Memio y, según Jerónimo, Cicerón editó dicho poema, pese a que el de Arpino formuló en sus tratados duras críticas al epicureísmo. 

La obra tuvo una influencia considerable en poetas romanos clásicos, en particular Virgilio (en su Eneida y las Geórgicas y, en menor medida, en las Bucólicas) y Horacio. Su obra se consideró virtualmente desaparecida durante la Edad Media pero fue redescubierta en 1417 en un monasterio alemán, probablemente la Abadía de Fulda,[6] por Poggio Bracciolini y tuvo un papel importante en el desarrollo del atomismo y la ciencia moderna, siendo de gran influencia en figuras como Giordano Bruno, Giambattista Vico, Nicolás Maquiavelo, Michel de Montaigne, Pierre Gassendi y Karl Marx. 

 

ODISEA. STEPHEN FRY

ANAGRAMA. 645 PÁGS.

Cuadramos el libro de Stephen Fry por ser una versión singular de la Odisea, que reinterpreta sin que pierda su esencia. Es un "maestro" en acondicionar a los clásicos y sus historias para una visión y lectura más terrenal.

En esta ocasión regresa a la antigua Grecia después de publicar Troya, Héroes y Mythos,  para revisar la historia heroica más famosa de todos los tiempos: el viaje que, tras la caída de Troya, llevó a Odiseo de vuelta a Ítaca, un periplo plagado de aventuras que se alargó durante diez años.

Los episodios y personajes de la obra homérica son bien conocidos: naufragios, cíclopes, lotófagos, sirenas... mientras Penélope vive su propia peripecia para librarse de los pretendientes. Pero, como de costumbre, la narración de Fry, rebosante de ingenio y de crítica mordaz a las concesiones que históricamente se han hecho a la figura del héroe masculino, consigue reavivar la historia y ofrecer nuevas perspectivas sobre la interpretación clásica del mito.

Como en las entregas anteriores de la tetralogía iniciada con Mythos –y que se da por concluida con esta interpretación de la Odisea–, Fry demuestra una vez más su talento para bucear en las fuentes originales y presentarlas al lector bajo una nueva luz. Es ahí donde nos deleitamos de nuevo con la erudición, el entusiasmo y la capacidad divulgativa de su autor.

Fry ha logrado trascender en este fascinante relato la singularidad de la figura del héroe para ofrecernos una visión plural y desidealizada de todo aquello que ocurre cuando, tras la guerra, los valientes vuelven a casa y baja el telón.

Stephen Fry (Londres, Reino Unido, 1957) es una figura tan célebre como polifacética: comediante, actor, director y escritor británico.  Es reconocido por su peculiar estilo de humor típicamente británico, sus implicaciones políticas y su fanatismo por la tecnología digital.

...y tiene una biograf´´ía que no hay que perderse. https://www.stephenfry.com/

Siendo estudiante de Literatura Inglesa en el Queens' College de Cambridge, se unió al prestigioso Cambridge University Footlights Dramatic Club, un club de teatro aficionado fundado en 1883. Guionista, dramaturgo, presentador de televisión y actor, es conocido por sus papeles en películas (más de 40)  como Un pez llamado WandaLos amigos de Peter, V de VendettaWilde, Gosford Park, Guía del autoestopista galáctico, Bones, Sherlock Holmes: Juego de sombrasEl hobbit: la desolación de Smaug, The Sandman  o Tristram Shandy. Ha demostrado además sus dotes para la divulgación histórica como presentador del programa de la BBC QI (Quite Interesting).

Es el autor de El mentiroso, una novela que no hay que perderse, y conocer a tres personajes "únicos": Adrian Healey, un mentiroso compulsivo,chapero y camello cuyas  mentiras se volvieron grandiosas cuando ingresó en Cambridge; Hugo Cartwright, y el insólito profesor Donald Trefusis que  pasear´á a Healey por toda Europa en una frenética, laberíntica aventura de espionaje y asesinatos que ni siquiera Adrian hubiera podido concebir.